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Crear vuestro propio cóctel: team building sin discursos motivacionales

Hay team buildings que arrancan con alguien en un escenario hablando de «salir de la zona de confort». Este arranca con una coctelera. Nadie os va a explicar qué es trabajar en equipo: vais a tener que demostrarlo para que un cóctel salga rico y convenza a un jurado exigente. El team building de coctelería funciona justo por eso. El mensaje lo pone el grupo, no una diapositiva.

 

Qué es un team building de coctelería

Un team building de coctelería es una actividad de empresa en la que el grupo aprende primero las bases para preparar cócteles y después se divide en equipos que compiten por crear el mejor. Hay técnica, hay decisiones rápidas y hay un veredicto final. Lo que no hay es nadie leyendo frases inspiradoras en una pantalla.

La idea es vieja como el propio cóctel, que ya se definía en 1806 en un periódico de Hudson, Nueva York, como una mezcla de licor, azúcar, agua y amargos. Más de dos siglos después, la fórmula sigue igual de sencilla sobre el papel. El lío empieza cuando cinco personas tienen que ponerse de acuerdo sobre cuánto azúcar.

 

Crea tu propio Cóctel – Mistery Box: primero se aprende, luego se compite

El formato de Lo Catamos se llama «Crea tu propio Cóctel – Mistery Box», y el nombre ya da dos pistas: vais a crear, y habrá algo de misterio. Lo que sí está claro es el orden. Primero llega una formación previa, para que nadie compita a ciegas. Después, los equipos se lanzan a competir «para ver quién hace el mejor cóctel a los ojos de un exigente jurado».

Ese orden importa más de lo que parece. Una competición sin formación es una lotería: gana quien tuvo un verano de camarero en la costa. Con una base común, el terreno se iguala y lo que marca la diferencia pasa a ser el equipo, no el currículum hostelero de nadie.

Qué hay exactamente dentro de la caja, mejor descubrirlo el día. Para algo se llama Mistery Box.

 

Por qué una coctelera convence más que un discurso

Nadie sale de una charla motivacional sabiendo hacer nada. De aquí, como mínimo, sales sabiendo hacer un cóctel. Y por el camino pasan cosas que ninguna presentación consigue provocar a propósito.

Para empezar, los roles aparecen solos. Está quien mide con precisión de farmacéutico. Está quien quiere echar «un poquito más» de todo. Está quien prueba, arruga la nariz y propone empezar de cero con el reloj corriendo. Y casi siempre hay alguien que se autoproclama director creativo sin que nadie le haya votado.

Además, el equipo tiene que decidir sin tiempo para reuniones. Probar, ajustar, volver a probar. Es exactamente lo que se le pide a cualquier proyecto, pero con hielo y el reloj en contra. Nadie necesita que se lo expliquen después con una metáfora: lo acaban de vivir.

Y luego está lo mejor: la gente se ríe. De sí misma, del cóctel del equipo rival, del nombre imposible que alguien ha propuesto. Esa risa compartida hace más por el lunes siguiente que cualquier dinámica con post-its.

 

Bautizar y defender el cóctel: donde sale el carácter del equipo

Crear un cóctel no termina cuando está en la copa. Falta ponerle nombre y convencer al jurado de que es el mejor cóctel: su nombre, historia de venta, sabor y presentación o decoración cuentan para ganar.

Bautizar un cóctel es un ejercicio de branding exprés. Con el tiempo justo hay que encontrar un nombre que resuma lo que habéis hecho, que suene bien y que no sea un chiste interno que solo entienden tres personas. Spoiler: casi nunca se consigue a la primera, y el debate suele ser más divertido que el resultado.

Defenderlo es otra historia. Ahí pueden aparecer talentos ocultos: la compañera que nunca abre la boca en las reuniones y resulta que vendería hielo en el Polo Norte, o el jefe de equipo que descubre que convencer a un jurado exigente no es lo mismo que convencer a su equipo. Todo el mundo aprende algo de todo el mundo. Sin que nadie lo haya anunciado como objetivo.

 

Taller de coctelería para empresas o competición: cuál elegir

No todos los grupos buscan pique. Algunos quieren aprender, probar y pasarlo bien sin marcador. Para ellos está el taller de coctelería de Lo Catamos, que va por otro carril.

El taller dura alrededor de 90 minutos, con un margen de entre 45 y 90, y cada participante tiene su mantel de cata, su copa de cristal y sus herramientas. Se preparan 4 cócteles prémium, todos long drinks, y la cata se alterna con monólogos divertidos sobre coctelería. Se hace en Barcelona, Madrid, Valencia, Alicante, Málaga, Sevilla, Tarragona y Girona.

La diferencia, resumida: el taller de coctelería para empresas es aprender y disfrutar juntos; la competición es aprender y después medirse. Si tu equipo necesita desconectar, taller. Si necesita un poco de chispa y alguna rivalidad sana entre departamentos, competición de cócteles. Si tienes dudas, piensa en qué conversación quieres que haya en la cafetería al día siguiente.

 

Lo que conviene saber antes de montarlo

El team building está pensado para grupos desde 30 personas y se puede hacer en toda la Península. Es buena idea llegar al primer contacto con cuatro datos: cuántas personas seréis, dónde, a qué hora y qué viene antes y después en la agenda. Con eso la propuesta sale mucho más ajustada.

Si parte del grupo no bebe alcohol, dilo desde el principio para tenerlo en cuenta en el diseño. Y si el equipo está repartido por varias ciudades, existe la cata virtual de cócteles: kits enviados por transporte urgente, sesión desde un plató propio y un mínimo de 10 participantes.

Lo Catamos lleva desde 2009 montando catas y talleres, con más de 5.000 actividades realizadas. Eso no garantiza que tu equipo gane. Pero sí que la parte logística no sea el problema.

 

Preguntas frecuentes

¿Hace falta saber de coctelería para participar?

No. En el formato Crea tu propio Cóctel – Mistery Box hay una formación previa antes de competir, precisamente para que todo el mundo parta del mismo punto. Quien nunca ha cogido una coctelera tiene las mismas opciones que quien presume de mojitos en las cenas de verano. A veces, más.

¿Cuántas personas hacen falta para un team building de coctelería?

Los formatos de team building están pensados para grupos desde 30 personas, en toda la Península. Si sois menos, el taller de coctelería o una cata para empresas pueden encajar mejor. Lo sensato es contar el tamaño del grupo y ver qué formato le va.

¿Cuánto dura la actividad?

El taller de coctelería ronda los 90 minutos, con una horquilla de 45 a 90. La duración de la competición depende de cómo se diseñe la jornada.

¿Quién forma el jurado?

Según la descripción del formato, se trata de «un exigente jurado, formado por el equipo de Lo Catamos y al cual se puede añadir alguien de la empresa». Y el adjetivo no está puesto por decorar: convencerle forma parte del reto.

¿Se puede hacer con un equipo en remoto?

Sí, en versión cata virtual de cócteles, con un mínimo de 10 participantes. Cada persona recibe su kit por transporte urgente y la sesión se emite desde plató propio. La competición presencial, eso sí, tiene un ruido de cocteleras que la pantalla no termina de igualar.

 

Menos charla motivacional, más hielo

Si lo que buscas es que tu equipo colabore, decida rápido y se ría junto, no hace falta contratar a nadie para que lo explique. Basta con darle una coctelera, un reto y un jurado exigente. El team building de coctelería hace el resto, y el discurso motivacional se queda en el cajón, que es donde mejor está. Monta tu team building de coctelería con Lo Catamos.

 

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